Las demandas del consumidor y la normativa cada vez más exigente, están pidiendo nuevas estrategias en seguridad alimentaria. Los fabricantes de alimentos y minoristas tendrán que abordar tres áreas críticas: la formación, el uso de la tecnología y el tratamiento del agua. Al comienzo de 2016, he aquí una visión de cómo estos tres factores pueden mejorar la seguridad alimentaria.

Formación: actuar efectivamente sobre el comportamiento de las personas

La mayoría de los problemas de contaminación alimentaria se encuentran en procesos y prácticas. A menudo, el origen es la falta de formación. Con una cadena de suministro tan larga y fragmentada, es difícil lograr una mejora efectiva de las prácticas alimentarias.

La formación, e información, aumenta la comprensión de la naturaleza y alcance de los problemas en seguridad alimentaria, y hace consciente al empleado del impacto de cada una de sus tareas. Una formación eficaz puede realizarse de muchas formas, entre ellas la formación en el puesto de trabajo, la formación con instructor-guía o la formación auto-pautada (pídanos más información).

Tecnología: reducir el riesgo mediante la visibilidad y el control

La verificación del nivel higiénico en cada puesto es, en última instancia, responsabilidad de las personas que lo ocupan. La captura de datos de forma automática, el acceso a la información y la visibilidad por parte de la empresa, es esencial para proteger mejor a clientes y consumidores. Para lo cual, los fabricantes necesitan invertir en tecnología.

Los sistemas integrados crean una visión integral de las operaciones, para identificar y prevenir problemas de seguridad alimentaria. Proporcionan datos completos y fiables para todas las personas involucradas. Los resultados son notables: datos en tiempo real, mediciones fiables, disminución de las variaciones en los procesos, identificar mejores prácticas y priorizar oportunidades de inversión.

Agua: gestión de la calidad y del suministro

El agua forma parte del procesado de alimentos y es elemento fundamental para las tareas de limpieza, por tanto afecta a la seguridad alimentaria. Además, es un recurso cada vez más escaso. Los operadores alimentarios necesitan tomar medidas para la reducción del consumo de agua sin comprometer la seguridad alimentaria, para lo cual deben conocer cómo los cambios en calidad y cantidad de agua pueden afectar a sus productos.

En este área, son numerosas las soluciones que aparecen para simplificar las tareas de limpieza y reducir el agua residual.