Hamburguesas y albóndigas que, según su etiquetado, eran de carne de vacuno y, en realidad, estaban hechas, en un porcentaje elevado, de porcino, complementos panarios, grasas y soja (ver noticia). Platos elaborados con pescado de menor calidad y muy baratos, como panga o tilapia, pero ofrecidos con otros nombres más atractivos. Foie gras, identificado, de oca, pero hecho con hígado de pollo, pavo o cerdo. Son algunos recientes fraudes aparecidos en la prensa. Ante ello, existen técnicas analíticas genéticas que permiten determinar cualitativa y cuantitativamente el contenido de ciertas especies en un producto.

Son técnicas basadas en el análisis de los ácidos nucleicos (ADN o ARN). Entre ellas, las denominadas técnicas de PCR convencionales, permiten la detección cualitativa de distintas especies animales en una mezcla. Para cuantificar el porcentaje de una especie en determinada mezcla, se emplean las técnicas de PCR cuantitativo.

Las técnicas genéticas tienen una serie de ventajas frente a otras (análisis de proteínas, por ejemplo). El ADN es una molécula bastante estable, que permite su identificación en alimentos que han sido procesados o sometidos a tratamientos térmicos. El ADN contiene mayor información genética que las proteínas, debido a la degeneración del código que sufren estas. Por último, el resultado del análisis no depende de la parte del organismo empleado en el alimento, puesto que todas las células de un mismo espécimen poseen idéntica información genética.

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