Hoy en día, la incidencia de enfermedades relacionadas con la dieta y el estilo de vida están a la alza: obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, son alguna de ellas. En este sentido, el etiquetado de los alimentos es un soporte fundamental de salud pública, aportando valiosa información al consumidor. Pero algunos países europeos van más allá de la normativa sobre etiquetado (Reglamento UE 1169/2011), aplicando un código de colores, conocido como “semáforo nutricional”. Ahora, España se ha sumado a esta iniciativa.

¿CÓMO FUNCIONARÁ EN ESPAÑA?

El Ministerio de Sanidad ha aprobado recientemente un modelo de “semáforo nutricional” con algunas variantes, es el denominado Nutri-score. Debe empezar a implantarse a finales de este año 2018.

Se trata de un sistema, que mediante un algoritmo matemático, permite conocer la idoneidad nutricional de un alimento. Este sistema evalúa como componentes negativos las grasas, grasas saturadas, azúcar y sal. El Nutri-score hace una media con todos ellos, y con otros ingredientes cuyo consumo es recomendable (proteínas, fibra, etc.), y define con un único color el producto.

La gama de colores, a diferencia de otros países como Francia y Bélgica, es de cinco: dos tonos de verde (A y B) para los más saludables, uno amarillo (C) de carácter nutricional intermedio, y dos tonos de rojo (D y E) para los menos saludables.

¿CÓMO SE DEBE INTERPRETAR ESTE ETIQUETADO?

No son pocas las críticas que está recibiendo el nuevo formato de “semáforo nutricional” pero, como consumidores, debemos conocerlo y saber interpretarlo.

  • El Nutri-score no indica que un alimento sea malo o bueno. No podemos categorizar un alimento únicamente por este código, ya que éste se tiene que incluir siempre en un contexto de dieta variada y equilibrada.
  • El Nutri-score nos da información para poder “comparar” nutricionalmente dos productos similares. Es decir, este sistema no está ideado para comparar dos productos con características muy dispares, como por ejemplo un refresco con un producto cárnico.
  • Debemos tener en cuenta que el cálculo se hace en base a 100 gramos.
  • El código de colores permite, de un simple vistazo, hacernos una idea sobre el valor nutricional del producto, pero debemos leer todo el etiquetado para tener información completa.