Evitar la producción de basura y deshacerse de esta es una de las principales preocupaciones de la sociedad desarrollada. Desde hace años, la Unión Europea regula la gestión de los residuos. La novedad es que ahora también empieza a disponer medidas para prevenir la generación de restos comestibles de alimentos.

La Comisión ha publicado a primeros de julio un paquete de medidas denominado «Hacia una economía circular: un programa de residuos cero para Europa». Recoge, entre otras, algunas propuestas de Food&Drink Europe para la gestión de residuos a lo largo de la cadena alimentaria, a la vez que garantizan la seguridad de los alimentos.

Incluye las claves de la declaración sobre residuos alimentarios conocida como “Cada miga cuenta”. Esta declaración se hace cargo de que, mientras el hambre es uno de los principales problemas del mundo, alrededor de un tercio de los alimentos para consumo humano, a nivel global, van directamente a la basura. Lo que supone no sólo una calamidad inhumana, sino también un enorme malgasto de recursos como agua o combustible.

La declaración “Cada miga cuenta” fija una jerarquía para el tratamiento de restos comestibles de alimentos que se representa en el siguiente diagrama:

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