La seguridad de los alimentos se puede perseguir por dos caminos bien distintos: uno es controlando y corrigiendo los fallos, y el otro tratando de evitar que estos aparezcan. Este último es el modelo preventivo en el que se fundamentan los distintos sistemas de gestión de la seguridad alimentaria. Uno de ellos es el que describe en la norma ISO 22000: “Sistemas de gestión de la inocuidad de los alimentos. Requisitos para cualquier organización en la cadena alimentaria.”

¿Qué aporta de nuevo frente a los más conocidos sistemas APPCC? En primer lugar, la norma ISO 22000 define un sistema de seguridad alimentaria aplicable a cualquier organización de la cadena alimentaria, desde la granja hasta la mesa. Segundo, amplia el alcance para asegurar la conformidad con los requisitos legales y específicos de los clientes; establece un sistema de comunicación con todas las partes interesadas a lo largo de la cadena alimentaria; y es integrable con otros sistemas de gestión (calidad 9001, medio ambiente 14001, por ejemplo). Y, en tercer lugar, es un estándar internacional certificable por una entidad independiente, lo cual garantiza ante clientes y proveedores que la empresa funciona de acuerdo a determinadas pautas.

¿Qué beneficios aporta a la empresa alimentaria? Un sistema de gestión de la inocuidad de los alimentos basado en ISO 22000, bien implantado y mantenido, permitirá a la empresa mejorar sus procesos, evitar fallos de seguridad, reducir costes y mejorar ante terceros la fiabilidad en el cumplimiento legal.

Para más detalle, cabe decir que la norma FSSC-22000: Food Safety System Certification es similar a la ISO 22000, pero la primera está reconocida por GFSI (Global Food Safety Initiative).