En Reino Unido se ha puesto en marcha un sistema para informar a los consumidores del nivel higiénico de los establecimientos que suministran comidas (hoteles, restaurantes, comidas preparadas, etc.)

El programa está a cargo de las autoridades sanitarias locales. Cada local recibe la inspección de un empleado público que examina el cumplimiento de las normas de higiene alimentaria. El inspector explica al dueño del negocio las mejoras necesarias. Por último, la autoridad local revisa periódicamente que las mejoras se han realizado.

Hasta aquí, funciona como en España. La innovación está en que se entrega al establecimiento una etiqueta con su valoración higiénica. La calificación va del 0 (necesaria urgente mejora) al 5 (muy bueno). Se anima a las empresas a poner la etiqueta en lugares donde los clientes puedan verla fácilmente y, además, ¡está disponible en Internet!, de modo que cualquier persona puede consultar la calificación de los establecimientos que van recibiendo la inspección.