Es bien conocida la conexión alimentación-salud; propiedades antiinflamatorias y antioxidantes están a la orden del día. Los productos denominados “superalimentos” (superfood) vienen a proporcionar estas características saludables y están adquiriendo más peso en nuestras dietas. De ahí que el calificativo superalimento se use en ocasiones de forma “elástica”, con fines meramente comerciales. Desde 2007, la Unión Europea prohibió usar la denominación “superalimento”, “superfood” o “alimento funcional” en el etiquetado si no va acompañada de una declaración clara y precisa, basada en evidencias científicas, de porqué es bueno para la salud de los consumidores.

El Reglamento (CE) 1924/2006, establece las reglas para mencionar las propiedades saludables de un alimento. Se contemplan, tanto declaraciones de salud (ej. la vitamina D es necesaria para el correcto crecimiento y desarrollo de los huesos en niños”), como declaraciones nutricionales (ej. “bajo en grasas” o “alto en fibra”). Productos con estas alegaciones, se permite que circulen libremente en la Unión Europea.

Este Reglamento tiene un doble objetivo: en primer lugar proteger al consumidor aportando información veraz y basada en evidencias científicas, y en segundo lugar, promover la innovación con una competencia leal entre empresas.

ALGUNOS “SUPERALIMENTOS” POCO CONOCIDOS

Algas y microalgas como nueva fuente de nutrientes.

Las algas marinas consumidas mayoritariamente en el Este Asiático, siendo Japón su máximo exponente, están aterrizando con cada vez más frecuentemente en la gastronomía europea. Muchos estudios relacionan el consumo de algas con una mayor esperanza de vida, así en Japón, país con más esperanza de vida media, es el país que más consume estos alimentos en el mundo. Parece existir cierta correlación.

Las algas como el Kelp son fuentes de minerales como el iodo, vitaminas, principalmente del grupo B y lípidos del grupo Omega-3. Perteneciente a esta familia de algas, de manera lejana, se encuentra la espirulina, una microalga con importante fuente de proteínas de alto valor biológico.

Insectos: fuente de proteínas.

Los insectos son una importante fuente de proteínas, similares a los crustáceos, pero no aceptamos su consumo fácilmente como sí hacen en otros países. En este sentido, se trabajan con harinas de insectos, donde el valor biológico y capacidad plástica de las proteínas no desciende y son de fácil incorporación a la dieta.

“SUPERALIMENTOS” DE SIEMPRE

Sin embargo no podemos dejar de lado productos como el yogur, nueces, sardinas, frutos rojos, brócoli, lentejas… que si bien no son denominados “superalimentos”, son una gran fuente de nutrientes que no debemos obviar y hay que consumir frecuentemente.